¿Qué es un proindiviso?
Un inmueble que pertenece a varias personas a la vez, cada una con un porcentaje, sin que ninguna tenga una parte física concreta. Pasa casi siempre por dos vías: una herencia entre hermanos o una pareja que compró junta y se separó. Legalmente es una comunidad de bienes, y la ley es clara en un punto: nadie puede obligarte a quedarte en ella.
¿Qué es la extinción de condominio?
La operación por la que se deshace esa copropiedad: uno de los copropietarios se adjudica el inmueble completo y compensa en dinero a los demás por su parte. Deja de haber comunidad y pasa a haber un solo dueño. Es la salida más habitual cuando uno de los dos quiere quedarse la vivienda.
¿Qué impuestos se pagan en una extinción de condominio?
Aquí está la gran ventaja, y es la razón de hacerlo bien: cuando se adjudica a uno de los copropietarios y se compensa el resto en dinero, la operación tributa por Actos Jurídicos Documentados —en la Comunitat Valenciana, el 1,5 %— y no por Transmisiones Patrimoniales, que es el 10 %. Sobre el valor de la parte que cambia de manos, la diferencia es de miles de euros. Pero tiene condiciones, y si se plantea mal Hacienda lo recalifica como compraventa y se paga el 10 %. Confírmalo siempre con tu asesor fiscal antes de firmar.
¿Puedo vender mi parte sin que los demás quieran?
Sí. Tu porcentaje es tuyo y puedes venderlo. Lo que pasa es que el comprador hereda el conflicto, así que las empresas que compran partes de proindiviso lo hacen con descuentos muy importantes sobre lo que valdría tu porcentaje si se vendiera el piso entero. Antes de llegar ahí casi siempre hay una opción mejor: por eso merece la pena que alguien medie primero.
¿Qué pasa si no nos ponemos de acuerdo de ninguna manera?
Cualquier copropietario puede pedir al juzgado la división de la cosa común. Si el inmueble se puede dividir físicamente, se divide; si no —y un piso casi nunca se puede—, se vende en pública subasta y se reparte el dinero. Es un derecho que nadie te puede quitar, pero es el peor escenario económico para todos: tarda, cuesta abogado y procurador, y en subasta se suele firmar por debajo del precio de mercado. En la práctica, la amenaza creíble de ir a división es lo que desbloquea muchos acuerdos.
Somos varios hermanos de una herencia y uno no quiere vender. ¿Qué hacemos?
Lo primero es ver si la herencia está aceptada y la titularidad regularizada en el Registro, porque si no lo está no se puede vender nada y suele ser el verdadero atasco. Después, poner números sobre la mesa: lo que cobra cada uno vendiendo el piso entero, lo que cobraría si uno se lo queda, y lo que cobraría en una subasta. Cuando los tres números están delante, la conversación cambia. Eso es exactamente lo que hacemos.
¿Vosotros sois abogados?
No. Somos la inmobiliaria que ordena la operación y la vende, con asesoría jurídica y fiscal incluida en el servicio para que las decisiones se tomen con los números y los plazos claros. Lo que necesite firma de abogado o procurador se deriva a los profesionales que lo tienen que hacer.